lunes, 6 de abril de 2026

GHOST



A Morante le ocurre algo parecido al protagonista de la película, se encuentra atrapado entre dos mundos: El de la inmortalidad que apenas alcanza con las yemas de los dedos – así como torea- y el duro trance terrenal del albero. ¿El mejor torero de la historia? Rotundamente no! El primer torero de regusto que ha mandado en el toreo, rotundamente sí.

¿Existe el mejor pintor, cantante o futbolista? Tampoco. En ese Olimpo de los dioses toreros hay muchos nombres: Guerrita, Joselito, Belmonte, Manolete, Ordoñez, Camino, El Viti, Ojeda, José Tomas y otros muchos que cometo la blasfemia de no acordarme. Decía Manuel Benítez “arte es todo” y tenía razón. Arte es lo bien hecho y bien arrematao, lo que produce estimulación intelectual. El Viti toreaba casi perfecto, pero no había quejío ni duende….

Morante practica el toreo de siempre, el que casi nunca existió. Aquellas figuras de finales de los sesenta y toda la década de los 70 lo intentaban, pero rara vez lo hacían, por el toro, que siendo la mitad del actual, emocionaba. Mucho más imperfecto el resultado ¡la perfección es de lo más aburrido de este mundo! Ahora bien cuando salía el bueno, lo dejaban escrito en letras de oro.

Al César lo que es del Cóndor, fabuloso con el capote en Sevilla. Un capote grande que se ofrecía como un espejo a los ojos del toro, Ordoñez, Paula o el mismo Ojeda (aquello era un paracaídas) los usaban amplios Es más difícil hacerlo que con el chico. Roca además metió en la muleta al quinto a base de poder. Ese es el mano a mano que reclama la afición, Morante y Roca. Por eso rara vez lo degustaremos.



David de Miranda es un torero estoico que se gana con valor los contratos. Estático más bien. Apenas se mueve. Lo que puede ser una virtud, se hace hartible cuando el toro, al pararlo, se escupe del capote una y otra vez. Y él quieto. El pararlo tan cerca de las tablas es lo que tiene. Lo hace uno y lo hacen todos. Se olvidan que Antoñete lo hacía en la primera raya y si alguno se iba al centro, al que todos los toros vuelven. Como los amores de antaño.

El torero no es un poste, tiene que tener movilidad en ciertos momentos, ganar o perder pasos. “Quédate quieto que eso tapa muchos defectos” –dijo Morante alguna vez- por eso en el cuarto salió andando al toro, mucho más difícil que hacer el Tancredo. Aunque nada hay nuevo del todo. Recuerdo a Andrés Vázquez, en un tentadero, decirle a un muchacho “métete dentro de la vaca”. Encúnate. Ahí el toro no ve, pero por supuesto te huele.


En Ghost, Sam acaba subiendo a los cielos. Morante también nos lleva…De cuando en cuando.

FELIPE GARRIGUES.