Los toreros son muy devotos, antes de la corrida se hinchan a rezar en la capilla, y a la salida no pasa ni uno para dar gracias. Son partidarios del Dios único, aunque a veces no vendría mal elevar sus plegarias a otras divinidades. Por ejemplo los dioses de la Mitologia Griega. Los había para todo: Afrodita para el sexo, Dionisio para el vino y bacanales – tan necesarios después de una buena “corrida”, Cronos para los toreros Titanes, Ares el de la guerra, para las duras. Tantos como suertes de capote. Eran aventureros, borrachos y dados a la concupiscencia, pero mucho más divertidos. Quizá lo peor fuera la dieta, porque intentaban comerse los unos a los otros y a sus hijos. La pregunta es la siguiente: ¿el monoteísmo nos ha llevado al monoencaste? Es probable. .
Cambiando de tercio, hace poco hablaba con el gran Juan Lamarca, decía que las Ventas se había convertido en plaza de segunda. Mi respuesta fue que más bien en una portátil por su poca exigencia. Apoyo abrir la mano con los novilleros, pues les sirve de trampolin. Pero ha habido dobles trofeos que ni en Quijorna. Los palcos, mareados sin biodramina, dan orejas misericordiosas. Y eso que aún no había llegado el Santo Padre.
De la feria destacar el clasicismo de Urdiales, el Andrés Vázquez moderno. De ahí mamó su banderillero y apoderado Villalpando. Destacar también el espectáculo que ofreció Ferrera, purismos aparte. Conocí a uno, miembro del Partido Comunista, que tenía en una mano el Reglamento taurino y en la otra a Marx. No había Dios que lo aguantara. Algunos van quedando. En la plaza tienen que pasar cosas, mejores o peores ¡pero que exciten nuestros sentidos!
El otro día me encontré en un evento a la encantadora Patty Dominguín, esposa de Curro Vázquez. Al preguntarle si iba con frecuencia a la plaza, afirmó con sabiduría: “no porque ya sé lo que voy a pasar”. Lo predecible de la larguísima corrida moderna es algo muy cansón. Pensábamos que la “ingesta” de Borja nos iba a redimir. Pero se nos atragantó. Mal elegidos los toros ¿Qué fue de los Victorinos que le dieron gloria? Ni uno. Tres por los suelos. Esta feria se ha empezado a devolver más toros que antes. Jiménez se ha ganado su sitio a pulso. Mas pensar que va a ser el figurón que nos a redimir, es mucho soñar. Junto a sus cualidades indudables, hay una parte vulgar, como demostró en el sobrero de El Torero. Cien pases, pues con veinte o treinta de los suyos aquello no se calienta. El toro pasado de faena no ayuda en la suerte de matar, evidentemente.
El viaje del Papa quizá nos hubiera proporcionado ciertos “milagros” necesarios: Algún puyazo en su sitio, un capotazo
por dentro de algún subalterno al colocar para banderillas, variedad en las faenas. Pero quiá. No dejan de ser dezeus de Zeus en vano…
FELIPE GARRIGUES








