En la primera novillada de San Isidro sucedió el gran suceso de la feria. Un novillero que se había presentado hace diez días en Madrid dejando un gratísima imagen se consolidó en figura tras dar una gran tarde de toros y salir en hombros por la puerta de la calle Alcalá.
Gracias a una estupenda novillada de Montealto cuajada y seria que brindó una gran espectáculo en todos los tercios. Encastados y con movilidad. Algunos con mas genio y otros pastueños y muy nobles. Derribaron a los jacos con poder y cumplieron de sobra en el caballo. Regalaron muchas y buenas embestidas y duraron mucho para montar faenas buenas. Se movieron y mucho. Pero no eran bobos. Había que torearlos y poderlos porque fueron muy enrazados y siempre plantaron pelea. Así se viene a Madrid.
Tomas Bastos y Martín Morilla no solo dejaron escapar una oportunidad si no que mostraron que no se les vislumbra mucho futuro en esta profesión. Y el motivo fue su falta de compromiso en la colocación, el destoreo moderno impostor y sus pocas luces. Con esos lotes podían haber demostrado que quieren ser toreros. Dejaron escapar una oportunidad de oro. Lo del portugués Bastos a las puertas de la alternativa es mas grave aun. Ni en Sevilla con una novillada para consagrase ni ayer con un lote claro ha sido capaz de nada. Es un pegapases ventajista y con buenos animales delante demostró que no sirve para esto. Ha gozado de numerosas y excelentes oportunidades y ha fracasado rotundamente.Martin Morilla con menos bagaje no se colocó de verdad y se perdió en una espesa tarde de dudas y desconocimiento. Un petardo de ambos novilleros que deben replanteárselo seriamente.
Álvaro Serrano fue la cara opuesta a sus compañeros de cartel. Una tarde rotunda de principio a fin. El de Navas del Rey fresco de ideas y lleno de entusiasmo. Brillante, variado y vistoso con el capote. Quites distintos a lo que vemos cada día. No perdonó ni un turno.
Su primer novillo fue encastado y con fiereza. En medio de un airón y con los cabezazos del utrero se plantó con una firmeza y un valor descomunal. Aguantó miradas y arreones colocado en el sitio donde cogen los toros. Pedía el carnet el castaño. Se la jugó y le pudo dominándolo por completo. Una faena de gran emoción y enorme mérito. Una estocada y se concedió una con petición de la segunda que no hubiera estado de mas por el mérito de la obra.
En el sexto que fue un auténtico torazo, mostró una versión mas artística pues el animal se movió pastueño y con gran nobleza. Serrano se asentó, se colocó perfectamente y lo ligó en series de toreo bueno rematado detrás de la cadera; como mandan los cánones. Hubo reunión, inspiración y mucho gusto. Las zapatillas asentadas, la suerte cargada y la muleta adelante para enganchar y ligar con ritmo y torería. Los remates tuvieron sabor y regusto. Una gran faena.La estocada tardó en hacer efecto y el puntillero lo levantó dos veces. Quedó en una oreja cuando claramente era de dos. Se hizo larga la agonía pero la puerta grande fue de ley. Fue una tarde de cuatro orejas. Dos grandes faenas de corte distinto. Una exhibición capotera, de valor sincero, de técnica y gusto. Un auténtico descubrimiento para la fiesta. Este si tiene un futuro prometedor en la profesión. Una tarde inmensa que se recordará mucho tiempo.
Su abuelo se debatía entre la vida y la muerte en el día de ayer. Le brindó su primer novillo y esta misma noche ha fallecido. Descanse en paz. Álvaro le ha llevado el mejor regalo de despedida y lo ha velado toda la noche. Cuanta grandeza y cuanta dureza.
Aquí hay torero grande. Así se viene a Madrid. Y cuando se entrega un torero de esa forma Madrid te lo da todo. Así de fácil.
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