ANTONIO FERRERA armó la mundial en Las VENTAS. La tarde del 31 de mayo ha pasado a la historia de la plaza como la del "trance de Ferrera".
El guerrero extremeño de las 42 cornadas y tres décadas de alternativa ofreció un espectáculo colosal en el sexto toro de la tarde de Adofo Martín. Se subió a picar y movió el caballo como pocos profesionales lo hacen. Sin mona, a pelo. Aquello fue una explosión de emociones. Se tiró del caballo para coger acto seguido el capote y hacer un quite por chicuelinas y serpentina entre el escándalo montado por un presidente que no había cambiado el tercio después de las entradas al caballo y que decía que no estaba picado. Una monumental bronca se armó. Parece ser que si no es el picador el que pica el tercio no puede cambiarse según lo que dice el reglamento. La presión no pudo ser aguantada por un vacilante palco. Se ciscó en el reglamento y con el púbico en el bolsillo siguió con su película. Ferrera con la muleta se fue al centro del anillo y allí se" transfiguró" en una faena deslavazada y sincera donde hubo fogonazos brillantes con otras baratijas mas artificiales. Y montó la espada yendose lejos del toro que había quedado en los medios y el en los adentros. Algo contra la razón.
Paso a paso fue despacio hacia en encuentro que resultó en una estocada pescuecera y atravesada entre el delirio creado por la incertidumbre y la emoción. Cayó tras certero descabello y la plaza cuajó de nieve los tendidos en una catarsis colectiva. Oreja que daba la llave para la PG. La cuarta en su carrera en Madrid.En el cuarto ya había cuajado unos muletazos desmayados, templados y mandones a otro encastado y bravo adolfo en una faena desigual pero con pasajes muy bellos y de alta carga expresiva. Montó su original número de perfilarse para matar a diez metros del astado para luego citarle a recibir. Un pinchazo y una buena estocada por el mismo palo le dieron una oreja bien cortada y de peso. Luego llegaría la erupción en el que mató por Ureña herido grave en el tercero.El público bramó, chilló, se emocionó y jaleó una tarde de sincera entrega y esperpéntica del pacense. Pero hubo sorpresa, cosas distintas, inspiración y hasta circo. Poner una plaza incandescente no es fácil en estos tiempos de ortodoxia aburrida. La afición está ávida de sorpresas y novedades en la lidia.
El sentido del espectáculo y la posesión del espíritu de Ferrera por la magia de lo que sea fue algo grandioso. Hoy no iba la cosa de pases perfectos o tandas redondas. Hoy iba de Ferrera en su ya conocida versión "chamán".
Porque si habíamos visto en su tarde anterior una faena sorda y poderosa de un maestro a un toro difícil de Partido De Resina ayer vimos la versión mas estrambótica de él. Nadie puede cuestionar la carrera de este torero. Ha matado de todo, ha toreado en todas partes. Con figuras, con tiesos y con indios. Lo ha hecho todo en el toreo. Lleva el cuerpo cosido a cornadas. Le han llamado Ferrari por sus velocidades de moto trucada. No ha sido reconocido como merece. Incluso despreciado. Pues bien Antonio Ferrera el torero de las mil versiones distintas es en realidad un MAESTRO de esto de torear, un valiente como ninguno y un loco adorable.Muchas tardes de épica a sus espaldas y mucha capacidad de poderle a todo. Profesional honrado y de entrega total. Ayer se vació del todo. La entrega total con tres torazos. Desfondado de entrega. Eso merece la puerta y el reconocimiento de afición y prensa. Ayer no era día
de escuadras.
Ferrera es un grande que ayer solo citaba y agradecía que DIOS PADRE le hubiera permitido dar rienda suelta a su "locura" en una tarde para el recuerdo. El fue ayer un dios terrenal que acabó desmadejado, roto y exultante después de una sobredosis de dopaminas, cortisoles y vaya usted a saber....
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