lunes, 3 de junio de 2019

ANTONIO FERRERA Y SU ASCENSION A LOS CIELOS.



ANTONIO FERRERA hace apenas quince días se cayó o tirò por un puente después de una  noche "ajetreada". La noticia hacia presagiar que cortaría la temporada y que tal vez no vendría a sus tres tardes contratadas en Madrid. Nada se sabia.
Pero vino a Madrid sin aparentes secuelas de ningún tipo. La corrida era de Zalduendo, ganadería creada por el genial Fernando Domecq, fallecido el 19 de mayo.
Una circunstancia especial. Ferrera estaba muy unido a esa ganadería y a su criador desde sus comienzos como torero. Los toros lucieron divisa negra de luto. Lo cierto es que Zalduendo había sido vendida por Don Fernando hacia cinco años. La ganadería pasaba desde años por un bache de casta y fuerza.
Pero como de esto no entienden ni las vacas pues salió una tarde incalificable. Da que pensar. La Divina Providencia planeó toda la tarde por Las Ventas. Algo sobrenatural.
Zalduendos de ensueño y un Ferrera en estado catártico de inspiración y expresión.
No vamos a descubrir al extremeño ahora. Es un maestro consumado con casi cuarenta cornadas en su cuerpo y con una trayectoria impecable. Sus últimos años han sido esplendorosos en maestria y originalidad. Y demostrado una y cien veces su valor y su entrega con todo tipo de ganaderías.



Pues el sábado montó un lio histórico en Madrid. Su primer toro fue quitado del caballo con el quite de oro. Y con la muleta y tras brindar al cielo al ganadero finado, se inspiró al natural sin probaturas ni dudas. Naturales rotos, de mano baja, cuerpo desmadejado y desmayado. Caricias suaves de mano a rastras. La plaza se volvió loca ante una faena fuera de cánones y técnicas. Toreó como le salió del alma. Sin esquemas ni programas. Fueron surgiendo derechazos sin espada con la muleta a rastras, unos excelentes. Otros tropezados. Unos pasando cerca el toro y otros por allá. Con la espada o sin ella. Daba igual. No era día de lupas. Se notaba que Ferrera estaba en trance y la plaza se subió al carro del éxtasis. Toro dulce y noble que a veces salía sueltecito pero metiendo la cara con largura y franqueza. Cambios de mano y pases de pecho preciosos abrochaban las series salidas del alma profunda. Un artista inspirado en estado de gracia. Una faena suigeneris.


Pero allí no acabó la obra maestra. Faltaba la firma a tan incalificable faena. Y Antonio se puso a mas de quince metros para matarle recibiendo. Se vino el toro andando despacio y allí esperándole Ferrera impávido le enterró el espadazo caído para después darle cinco naturales soberbios con la espada dentro y posterior desplante de rodillas con el toro dando las últimas boqueadas. Recordó a Julio Robles que lo hacia en sus epílogos. Un guiño a otros tiempos pasados. El presidente le negó la segunda oreja en una penosa decisión. Oreja y dos vueltas clamorosas.
En el cuarto un mansito encastado y noble volvió a estar esplendoroso. Con paciencia le fue metiendo en la muleta con aroma y regusto barroco. Hubo trincheras preciosas. Derechazos largos. Toreando con el cuerpo. Cimbreando la cintura. Improvisaciones constantes. Inspiración sobrenatural. Lo que le surgía en su cabeza. Sin seguir las normas. A su aire. La plaza estaba loca. Daba igual. Otra faena original y con personalidad. Se jaleaban la torería y las ocurrencias. Entre algún enganchón salía un muletazo eterno y sublime. Unas veces fuera de cacho, y otras dando el pecho. Otra estocada recibiendo que tiró al buen toro patas arriba. Y esta vez si. Las dos orejas que sumaban tres. Rompió la feria y los esquemas de lo preestablecido y previsible. Genial su tarde. Una obra salida del alma. Su segunda puerta grande de Las Ventas en veinte años de matador.



Solo él sabe lo que pasó el 13 de mayo por su cerebro o por sus venas para tirarse al Guadiana. Por lo visto el torero ha salvado al hombre. Su toreo mas desnudo, mas descarnado, mas sincero y mas roto impresionó a todo el Toreo. Abandonado de presiones toreó como le dictó su alma y su corazón de artista. Un torrente desbordado de emoción. Muy difícil de explicar y casi de entender. La grandeza de un torerazo en dos toros. El resumen de un maestro maduro y desmadejado. Rindió Madrid toreando como le dio la real gana.

Fernando Domecq y las deidades bajaron del cielo para hacer resurgir a Ferrera desde la oscuridad de la desesperación. Como en el milagro de Lázaro, Ferrera se levantó de sus cenizas y voló al cielo de Madrid donde tocó la gloria en una tarde para la historia.
Dios existe; Ferrera lo bordó y los zalduendos embistieron.
Una ascensión torera y personal en la víspera de La Ascensión de Nuestro Señor....








viernes, 31 de mayo de 2019

ADOLFO MARTIN SE IMPONE EN LA SEMANA GRIS



Era el cartel mas esperado de la feria. Ver a Roca Rey con la ganadería de Adolfo Martín. Del bombo solo salió esta atractiva combinación. La afición esperaba ver al peruano enfrentarse a este encaste.
Pero aparte de Roca se acartelaban otros dos nombres de importancia. Manuel Escribano y Román. La corrida de Adolfo Martín tuvo dos partes diferenciadas. Los tres primeros apenas dieron opciones y al arrastre del tercero se mascaba el petardo.
Román había destacado en una valiente porfia con el peligroso y orientado segundo que le levantó los pies del suelo y una rebañada criminal le corneó en el glúteo sin gran profundidad afortunadamente. Roca Rey con el tercero no se encontró a gusto y no pasó nada.



Pero la cosa cambió y de que forma. Salió el cuarto toro, veleto, fuerte, y serio. Escribano lo banderilleó con riesgo y exposición. Su comienzo de faena con cambiados inmóviles en el centro del anillo fue soberbio. Venia el toro de largo con alegría y humillación enrazada. El sevillano lo toreó con temple, largura y profundidad sobre la mano diestra. Pases de pecho estupendos. Por el pitón izquierdo se desplazaba mas corto. Y ahí empezaron a pitarle y a censurarle la colocación. A reventarle la faena. Escribano no entendía lo que pasaba e insistió en alargar la faena para recuperar vuelo. Lo cierto es que el toro cambió al sentirse podido y en un parón del toro a medio natural se fue a por él y le cazó el muslo con un cabezazo terrorífico. Después con saña le intentó ejecutar en el suelo. Escribano con el muslo partido se fue para el hule y Román que volvía de la enfermería remató al Adolfo.


Román estuvo muy bien toda la tarde. En especial con el buen quinto al que pulseó, templó y cuajó plenamente. Colocación pura, trazos largos y grandes pases de pecho. Una faena luminosa de entrega, verdad y buen toreo. Encandiló a la plaza y remató con un estoconazo tirándose a morir. Oreja de ley. De las más importantes de la feria. Gran feria de Román en sus dos tardes. Compromiso, verdad, capacidad,  entrega y emoción a raudales y buen toreo. Una evolución tangible. Un torero que no engaña a nadie y da lo que tiene. La entrega tuvo su merecido premio. Uno de los triunfadores de esta feria.



A Roca Rey le esperaban muchos en el sexto para fusilarle. Después de su faenón y puerta grande de la semana pasada todavía algunos querían verle fracasar. Pero el toro que le salió tuvo calidad y codicia humilladora. Y Roca le cuajó con la inteligencia de los privilegiados. Las pausas entre serie le dieron la clave para mantener al Adolfo con resuello para ser toreado en redondo y por abajo. Rotundos muletazos circulares toreando con todo el cuerpo y enroscándoselo detrás de la cintura. Pases de pecho de casi 180 grados. Lentos, templados. Una faena sensacional. Por los dos pitones. De cabo a rabo. Toreado, podido y exprimido el limón faltaba la rúbrica. Pero esta vez el pinchazo y la estocada baja dejaron todo en una gran ovación. Daba igual. Es el triunfador de la feria y también cuaja a los albaserradas. Se ha erigido en el trono del escalafón. Es la primera figura sin duda a dia de hoy. Los reventadores que denostan su toreo se han quedado sin argumentos. Roca se ha paseado por Madrid con esa gallardía del que sabe que manda en esto y lo demuestra. Esa forma de estar en la plaza y esos andares imperiales con apenas veinte años recuerdan a grandiosas figuras de otras épocas.



Adolfo Martín salvó el honor de su hierro con tres buenos toros y se impuso a su primo Victorino y a José Escolar en este desafio por el siglo de los "albaserradas". La expectación se justificó con tres buenas actuaciones de los toreros y tres toros de triunfo.
Hay que resaltar la mala educación de ciertos sujetos que reventaron a Escribano al que descentraron con soflamas del pico y "se va sin torear". Una vergüenza indigna. O el chuzo que gritó justo en el momento de entrar a matar Roca al último con un "Viva España". La subnormalidad y la ignorancia no tienen límites. Y si se va soplao aun más.Y la falta de educación de algunos es vomitiva. Incluyendo a esos listillos que se erigen en fiscales supremos para decir qué es el pico y la trampa. Que revientan faenas sin saber lo que hablan y en cambio cuando se trata de su "torero mimado" se guardan la lupa en el bolsillo y se extasían con el pico y el bajonazo del consentido de turno. Este si y este no porque lo digo yo. Sectarios e ignorantes. Y cegatos acomplejados.
Otro día hablaré de la gentuza que maltrata a los matadores en las salidas en hombros. Un espectáculo repugnante de una chusma insoportable. Ayer no pudieron zarandear a nadie, ni dar collejas al torero o destrozarle el vestido. Menos mal que Roca pinchó...












lunes, 20 de mayo de 2019

PABLO AGUADO ELEVADO A LOS ALTARES EN UNA SEMANA.







Pablo Aguado es el torero de moda. Desde su tarde sevillana con cuatro orejas conquistadas hace una semana todo el mundo habla maravillas de él.

Ayer en Madrid cumplía su primer compromiso en San Isidro y la resaca de su gran actuación tiró con fuerza en la taquilla.
Expectación por verle junto a Ginés Marín y Luis David frente a una corrida de Montalvo. Centrándonos en Aguado y en sus dos toros vimos las carencias y capacidades de este sevillano de tardía vocación y cercano ya a la treintena.
En su primero, sobrero de Algarra fue volteado en un lance de recibo recibiendo una seria voltereta de la que salió magullado y lastimado en una rodilla. Toro grande y con dos pitones descomunales. Empezó la faena sin someterlo y llevándolo a media altura. El toro encastado pedia mando y dominio. Embestida descompuesta pero con emoción. En uno de los derechazos a media altura sin taparse ni adelantar la muleta fue cazado en una nueva voltereta terrorífica. Aguado se volvió a poner desbordado y sin muchas ideas. Lleva apenas quince corridas en su vida. Daba la sensación que era mucho arroz para él. Ya en la lidia con el capote se le vio con poco conocimiento. Sus picadores le recetaron bien a los de su lote para dejárselos sangrados y con los humos bajados. Aun así naufragó frente al  cinqueño"algarra" al que liquidó  de dos sartenazos infames a la altura del número. Examen duro para empezar.
Antes había lanceado en el toro de su compañero, a la verónica, con sabor y gusto en un quite arrebatado.

Tras pasar a la enfermería y ser explorado salió a matar al sexto. Un precioso "Montalvo" colorado de preciosas e imponentes hechuras. Tras la dura receta de su picador con un terrible puyazo llegó a la muleta dulce y pastueño. Y comenzó con unos suaves muletazos semi genuflexos con cambio de mano y de pecho de cierre muy sevillano.
Después vino la faena de la catarsis. La que dicen que paró relojes y tiempos. La del temple infinito. La que hacia tiempo que no se veía. Hasta la plaza enmudeció en un silencio sepulcral cuando toreaba al sexto. Madrid se transfiguró en La Maestranza decían algunos.

Lo cierto es que hubo carteles sueltos exquisitos. Lo cierto es que toreó muy despacio a un animal ideal para ello. Hubo temple, lentitud, suavidad. Pero también hubo pico. Mala colocación fuera de cacho. Medios pases, muleta retrasada en la cadera y perfilerismo abusivo. Sensación de que faltó rotundidad. Profundidad y solidez. Conjunto de cosas sueltas selectas salpicadas de defectos notables.
Pero la plaza era un manicomio. Daba igual. Madrid se había transformado en Sevilla. Se guardaron las lupas esperando ver o imaginarse a Curro, Bienvenida o a Pepe Luis. Qué sé yo. Cada uno imaginaba sin examinar la colocación del pico o del torero. Eso hoy no se miraba. Oles de los de tarde grande. Gentes que oleaban antes de un enganchón a un soberbio cambio de mano.
El caso es que a poco que matara bien caerían las dos del tirón. Pero otra vez un sablazo que enguardió al Montalvo y una ración de pinchazos le privaron de la calle de Alcalá. Preocupante la imagen penosa de su espada.


Pablo Aguado en una semana con sus dos tardes de Sevilla y Madrid ha sido ascendido a los altares por su elegancia exquisita y su torería. Pero muchos no han reparado en que torear requiere mucho más que ponerse bonito frente al espejo y torear al ralentí. Mandar, dominar, cargar la suerte, colocarse de verdad, torear con la panza, someter las embestidas y llevarlas con largura es mas importante que acompañar a media altura y con los picos.
Tal vez alguien deba decirle que eso es el toreo. Y que para triunfar en esto y ser figura hay que poder y torear antes de las posturas sevillanas. Indudable personalidad y gusto tiene. Pero indudables son sus carencias olvidándonos del apasionamiento y las camisas rotas. No le engañen que esto es muy difícil y duro como para encumbrar en dos tardes a un torero que no merecería después un cruel crucifixión pública. Casos hubo y habrá. Empezando por nuestro Señor.




Es fácil llevarse por la pasión pero las grandes páginas de la historia del toreo no se escribieron solo con dibujos sueltos sino con faenas rotundas de principio a fin. Cierto es que Aguado torea distinto. Lejos del toreo moderno de escuela. Cierto que rezuma sevillanía y empaque. Pero está muy verde aún y el futuro está por escribir..El tiempo lo dirá.


lunes, 22 de abril de 2019

JUAN ORTEGA RESUCITA EL ARTE OLVIDADO.


Juan Ortega es un ejemplo de otro torero más que ha pasado su carrera en su casa soñando y practicando lo que llevaba dentro y apenas le dejaron mostrar. Su torería añeja, su exquisito clasicismo y su arte ha estado escondida dentro de un baúl.
El Domingo de Resurrección y en Las Ventas dejó una lidia para el recuerdo a un toro de Domecq. Vestido con un traje verde y azabache que evocaba tiempos muy lejanos y con unos andares pausados de torero antiguo. Belmonte, Pepe Luis, Paula, Curro, Cepeda...qué sé yo...
Deslumbró con un quite por verónicas y media. Hacia muchos años que no se veía torear así. Tan despacio, con tanta cintura y cimbreo. Tan lento y tan delicado. Muñecas de oro para mecer el capote y llevar con el vuelo lánguido.

 
La muleta fue igual de primorosa. Los doblones de inicio fueron cuadros. Esculturas ayudadas por bajo. Trincherazos imperiales. Andares apaulados. Cadencias con olores a romero. Un temple superlativo sin toques. Muletazos de seda ejecutados con el cuerpo entero. El desmayo, las zapatillas hundidas daban solidez escultural a cada pase o lance. El pellizco de lo bueno. Aromas caros del mejor toreo.
Una faena corta. Para qué más. Todo ejecutado despaciosamente sin prisas ni pausas. Derechazos y naturales a cámara lenta, suaves y tersos.
Qué forma de torear señores. Y la faena fue cortita porque el toro de Domecq no dio para más. Ni falta que hizo.
Lo justo para embriagar la catedral de arte torero y sabor añejo.
La estocada caída le privó de una oreja pero la vuelta al ruedo supo a triunfo grande. Madrid tomó nota y apuntó a uno que torea como los ángeles. Y ya le esperan para su tarde isidril ( solo una).
Juan Ortega, sevillano, ingeniero agrónomo, pero sobre todo Torero, dejó ayer esencias sublimes. Muchas tardes nos esperan para un mes de toros en Madrid y me atrevo a decir que no veremos algo tan suculento.
La Resurrección del buen gusto, la clase y la torería fue Juan Ortega. Un domingo frio de Abril. Hay que darle sitio a este buen torero. Y cantar las formas de otros tiempos que todavía algunos poseen.
El fracaso del taurineo por tener en su casa a toreros selectos como este es de carcel. Apunten este nombre y abran carteles con Ortega. Esos andares abelmontados, el arte puro sin florituras y la clase de los buenos toreros ha de verse en los grandes cosos y no en tentaderos perdidos.
Vayan a verle porque en cualquier momento saltará el tapón del tarro de las esencias. Paladear algo de tanta calidad llena el alma y anima a volver a los toros...que no se lo cuenten!

lunes, 15 de abril de 2019

DOMINGO DE RAMOS: VULGARIDAD TORERA Y DESCASTE GRIS


Primera corrida de toros del año en Madrid. Domingo de Ramos. Había expectación por ver los albaserradas frente a una terna supuestamente especializada y en sazón para poder triunfar con ellos. Tarde primaveral y mucho público para estar en periodo festivo.
Pero a la postre todo resultó un fiasco. Los victorinos no respondieron a lo esperado ni a su pasada fama como ganadería de tronío. Cada vez queda menos de aquellos toros de autor creados por Martín Andrés. El genial paleto hace años que cedió la manija de su ganadería a su hijo que ha quitado parte de la casta y personalidad de aquellos toros que emocionaron a públicos y toreros durante décadas. Ya en casi nada se parecen a los victorinos de los ochenta y noventa.
El caso es que ayer trajeron una corrida mas bien vulgar en comportamiento. Solo el primero listo, encastado y orientado recordó un poco a las alimañas de antaño. Lo demás fue vulgar y descastado. Sin la emoción ni la raza que dieron fama a este histórico hierro. Agua al vino. Adiós Madrid...
Frente a ellos los picadores se despacharon a gusto dándoles de lo lindo en los jacos y propiciando sangrados excesivos. Eso también fue clave para disminuir los bríos de una corrida baja de casta. Algunos se dejaron torear como quinto y sexto pero sin pasar de toros simplones que iban y venían.
La terna de ayer se esperaba como si de tres promesas se tratara. La realidad es que ninguno vino ni está para tirar la moneda. Y tienen mas años de alternativa que Matusalén.
 
Robleño pajareó y guarreó al listo primero que se puso peor ante su baile de huida abriendo las gateras. Lo mejor fueron dos pares de Jesús Romero de gran verdad. Le aplaudieron y jalearon todo. Increíble falta de conocimiento en el público de aluvión pueblerino que ayer pobló el graderío. Con su segundo que era tan noble como sosón se gustó en unos medios pases de frente sin continuidad. Porfía pero detrás de la mata.  Expuso lo justo para salir sin sustos ni apreturas.

Pepe Moral evidenció un mal estado físico y psíquico tras su grave lesión de rodilla en Valdemorillo. Sin facultades y desconfiado toda la tarde. Sin quedarse quieto nunca. Se llevó el más claro en la muleta y estuvo horroroso con él. Retorcido, despegado, abusando del pico y rígido no consiguió montar una faena decente. El petardo con la espada y descabello fueron la guinda a una tarde negra y muy preocupante.
Chacón lidió con bastante teatro toda la tarde. Vendedor de gestos al tendido 7 en los primeros tercios. Un peliculero que quiere ganarse al tendido extremista haciendo lo que gusta a los "entendidos ortodoxos" de la plaza. Su capote-tabla lo usa para dar tirones por la cara de los toros enseñándoles cosas feas. Y eso le jalearon. Poner a los toros lejos del caballo para agradar al 7 y comprar su aprobación son su mejor arma. Vaya o no el toro. Con la muleta mas voluntad que toreo. De torear , enganchar y llevar ni uno. Las posturitas y el cruzarse al pitón contrario a toro parado.. de eso todo lo que quieran.



Ni con la tabla almidonada ni con la pañosa. Entregado en las estocadas y con ganas toda la tarde si; pero sin toreo. Para la guerra con las duras de verdad puede ser un torero válido. Defenderse es una cosa y torear otra.
Pues así está esto. Chacón tres tardes en San Isidro, Robleño y Moral dos. Victorino Martin otras dos corridas esperando en Extremadura para este año en Madrid. Vaya panorama mas arrebatador...

viernes, 29 de marzo de 2019

LOS MERCADERES Y LA PROFANACION DEL TEMPLO.



Uno de los peores "sanisidros" de la historia. Este sería el titular del ladrillo intragable que ha anunciado el charlatán para este año 2019 que rige la plaza de Madrid para desgracia de todos.
Lo cierto es que una feria tan extremadamente larga ya no tiene sentido. Defiendo que se cumpla el pliego con los casi 70 espectáculos anuales en Las Ventas. Es la única plaza de temporada del mundo. Y eso hay que defenderlo a capa y espada. Pero hay que reformular este modelo de un mes de toros sin sentido. Espaciar más los festejos sin concentrar un mes seguido. Potenciar la feria de la comunidad. Volver a los cartelazos que se hacían en la época de Chopera en los meses veraniegos.
El pliego es nefasto y es mejorable en muchos aspectos y debe ser revisado pensando en el aficionado. La CAM está mas por la pasta que por defender lo taurino y lo que Las Ventas representa. Poner carpas y montar todo tipo de ferias, conciertos y eventos extra taurinos son su apoyo a la tauromaquia. Para forrarse y hacer de esta joya mudéjar un multiusos en los que ir arrinconando poco a poco a los toros. Como si Madrid no tuviera recintos suficientes para programar horteradas y demás saraos chusqueros.


Están intentando modificar la plaza para conseguir estos propósitos. La sombra de unas obras criminales planean sobre el futuro inminente. Unas obras que no necesita la Monumental. Mantenerla y conservarla si. Es una joya arquitectónica y taurina y es una obligación por parte de la clase política mantenerla, protegerla y potenciar esta gran plaza. Pero la realidad es que han prostituido el templo sagrado llenándolo de mercaderes y vejándola. Pretenden seguir haciéndolo y pretenden acabar con el verano taurino. Se amparan en normativas de seguridad y demás patrañas inventadas por ellos mismos para justificar la felonía.



Camino de los cien años, la Monumental de Las Ventas ha demostrado que su diseño magnífico y colosal han aguantado el paso del tiempo y el cambio social. Por eso hay que preservarla como un tesoro que es. Pero esta insaciable panda de políticos suspira por exprimirla para llenar los bolsillos y arrinconar los toros si es necesario.
Los mismos hipócritas que ahora fichan toreros para sus filas ante la inminencia electoral y sacan pecho en las barreras de las plazas de ser amantes y defensores de"nuestras tradiciones" cuando no distinguen un toro de una vaca. Cinismo insoportable.
Se percibe un tándem muy afianzado entre la CAM y Plaza 1 que hacen peligrar la integridad del edificio en sí y su programación taurina. Las obras serán el principio del fín. En duda está la supuesta defensa de la fiesta nacional de esta peligrosa banda de mercaderes.

A muchos ya les han echado. Un abono de un mes con esos carteles es insoportable. Muchos han desertado. Y lo que te rondaré morena. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Cualquier empresa anterior fue mejor. Cualquier feria fue mejor que este bodrio.
La gala de presentación de estos carteles fue la constatación del declive de San Isidro. Un pestiño a la altura de semejante mamotreto de carteles. Y la confirmación de la peligrosa alianza de los políticos peperos con el mas peligroso y nefasto empresario que jamás existió.
El presagio es la pérdida sangrante de abonos, el paisaje encementado de tendidos vacíos y la desilusión del que mantiene este tinglado que es el público, que se corta la coleta masivamente ante los abusos de estos taurinos conchabados con los políticos de la corrupción.
La Monumental de Las Ventas vive en la amenaza constante de los violadores del templo. La espada de Damocles se cierne sobre la joya del toreo mundial. Seamos conscientes del peligro. Tan triste como real...

lunes, 18 de marzo de 2019

CASTELLA Y EL JANDILLA EJECUTADO FRENTE A LA PLAYA.



Ayer en Valencia se lidió un extraordinario toro de Jandilla de horroroso nombre y además feas hechuras. Resulta que fue bravo, repetidor, noble y enclasado. Un toro sobresaliente sin duda ni discusión.
 Finalizando la faena su matador; Sebastian Castella surgieron gritos desde el tendido que pedían su indulto que fueron in crescendo. El francés siguió toreando a pesar de llevar ya un aviso, buscando el indulto y la catarsis colectiva. El presidente le volvió a enviar un segundo recado y le hizo gestos de que lo matara. Estocada sobre el tiempo y rodó el bravo "jandilla" que fue premiado con una lenta y merecida vuelta al ruedo.
El resto de la corrida fue una escalera mal presentada y fea con escaso juego que aburrió solemnemente al personal y a los toreros.

Pero al terminar la corrida empezó la cascada de comentarios de los santones de las redes sociales y portales del triunfalismo ocultador. Esos que se han erigido tras los teclados en sumos sacerdotes del bien y del mal. Empezaron a caerle palos al presidente por integrista e insensible y toricida. Incluidos ganaderos de renombre cargaban la mano contra el señor del palco. Y por ende a Castella le molieron a desprecios diciendo que era vulgar, pueblerino, pegapases y mentiroso entre otros piropos. Todo eran loas y flores y lloros por la muerte de "Horroroso". Parecía un alegato animalista.

 
 
 
Vamos al toro de ayer. Derribó dos veces sin sentir la puya dentro de su piel. Se arrancó con los riñones, recto y por derecho. Pero no fue picado correctamente ni colocado a la distancia para examinar a un posible toro de indulto. Eso ya no se lleva. Castella no quería mucho castigo pensando en su faena de muleta. Nadie en la plaza pidió que le pusieran una tercera vez al caballo y en la distancia correcta para ver si era bravo de verdad. Y después la catarsis de un público jolgorista que acababa de despertar de una siesta de un coñazo de corrida.
La faena tuvo que hacerse en los terrenos del tercio y lejos de los medios por el viento molesto que arruinó muchas partes de la lidia ayer. El que no se ha puesto delante no sabe lo que es torear con viento y lo importante que es el manejo de vuelos para acariciar embestidas de tanta calidad como las del toro de Jandilla.


Sebastian Castella es una figura del toreo como la copa de un pino. Ahí está su carrera. 19 temporadas en las que ha conseguido todo en el toreo. Maduro ahora y con mas poso que nunca pero con el mismo valor de hierro y cabeza fría que le han encumbrado a los puestos de arriba durante años a pesar del desprecio de los entendidos de la pureza que abanderan a toreros tristes.
Del indulto hay que hablar largo y tendido. Merece una extensa reflexión. Qué es lo que queremos indultar? Un toro fiero que se coma el caballo en tres entradas por derecho y de lejos, que luego se coma la muleta y que saque el aire al torero .... o un toro que apenas se pique para que luego dure cien pases, embistiendo como un robot permitiendo que el torero le haga de todo sin un solo derrote. La fiesta va por este último derrotero. El toro dócil y noble para una faena eterna de pases y con una suerte de varas de trámite. Y que tenga nobleza, clase, profundidad y demás terminología moderna. Ya solo se selecciona este tipo de toro y salen muchos asi en las últimas temporadas. Ya estamos en eso. El ganadero selecciona para complacer a toreros y público de cortas entendederas. Es la fiesta de hoy. Que luego da orejas tras sartenazos paletilleros y hunde con su incultura taurina a plazas como la de Valencia que ya no es de primera si no de playa. Eso si que es vulgar y superficial.
Si hay un toro que aguanta un serio y ortodoxo tercio de varas y luego va a más hasta la extenuación en la muleta queriéndose comer la muleta y al torero si se equivoca entonces tal vez se deba indultar. Pero ese toro no lo quieren los toreros que solo piensan en su triunfo y sus intereses. Solo ese  toro se indultaba hace pocas décadas. Lo de ahora es de risa casi siempre.



Pero el indulto debería premiar lo extraordinario, lo excepcional. Hay que definir los criterios para establecer cuando indultar o no y en base a qué. Si prostituimos tan suprema decisión perderá el toro realmente bravo y ganará el baboso sin picar persigue muletas . Y mataremos la emoción y la excelencia de la bravura auténtica.  Si matamos la esencia de algo tan sagrado, pues barra libre a la profundidad y al colocado de la cara...y a la fiesta sin caballo ni castoreño.
Aunque todo es subjetivo...he ahí el único principio absoluto.

lunes, 11 de febrero de 2019

ROBERTO DOMINGUEZ; EL ESTILISTA DE VALLADOLID.



ROBERTO DOMINGUEZ; Valladolid (1951) fue uno de los mejores toreros de una época de grandiosos toreros. Esa década de los ochenta donde se juntaron un grupo de figuras y no figuras de gran categoría. La segunda fila de aquella década daba sopas con hondas a muchas figuras de hoy.
La carrera de Domínguez fue irregular y fueron los años los que fueron haciendo a fuego lento a un gran torero. Su tío Fernando, sobrio torero castellano fue su impulsor y maestro en los inicios.
Roberto llegó a ser figura del toreo en sus últimos años. En la madurez surgió el toreo imperial de Domínguez. Elegante y con porte siempre. Poderoso y clásico. Muy barroco y torero siempre. Y mas chulo que un ocho. Serio y haciendo gala de una torería castellana. Personalidad y sello propios.
Quedan en la memoria faenas espléndidas con profundidad y cintura. Aquella a un Victorino en su encerrona en Las Ventas en 1989 fue antológica. Muletazos de altos quilates llenos de autoridad, mando y una elegancia sublime.
Fue rey de Despeñaperros para arriba. Plazas del norte del toro grande. Mató de todo y muchas duras. De Jaen para abajo no le hicieron ni puto caso. Era más sevillano que muchos que con "carnet hispalense" gozaban año a año de su puesto en su Maestranza. Y mas poderoso y mas torero. Pero la guasita provinciana del sur con los toreros de Castilla estaba en auge.


En Madrid fue respetado al final. Le dieron duro. Le criticaron su forma de descabellar. Decían que era un payaso que hacia un numerito. Pero Roberto ejecutó la suerte del descabello con una estética añeja, una precisión de cirujano y con una puesta en escena como nadie jamás lo hizo en la historia. Muchos deseábamos que pinchara para verle preparar al toro moribundo con esos doblones sobre las piernas y en la cara haciendo una hipnosis total. Sacaba el brazo desde atrás y como una escultura de Benlliure aguardaba el momento de dar un seco golpe que atronaba. Era digno de ver.


Sus formas depuradas, castellanas, clásicas y elegantes le granjearon fama de estilista refinado. Pero era mandón y poderoso. Y cuando se enfadaba se imponía con valor a toros con toda la barba. Eso no era todas las tardes y por eso su carrera tardó tiempo e despegar. El descabello elevado a suerte de la lidia. Estilo imperial y personal.
Su educación universitaria como arquitecto le alejaban del estereotipo clásico de torero iletrado. Fuera del ruedo gustaba de alejarse del mundillo. Se retiró y juró no volver. Y lo cumplió. Ni una más.
 


 Tras su retirada apoderó a El Juli durante once temporadas donde ambos se retroalimentaron y crecieron en prestigio y dineros. Una labor impecable que llevó con su discreción y seriedad habitual. Cultura discreta y finas maneras dentro y fuera de la plaza. Condujo la carrera del madrileño con mucho acierto.

Alejado de los focos y los entornos del taurineo Roberto puede presumir de haber sido figura en tiempos de grandiosas figuras.
Valladolid, tierra de toreros finos tiene en Domínguez su máximo exponente. Los toreros castellanos también crearon una escuela en el arte y el clasicismo. Roberto Domínguez fue un maestro de Castilla.