viernes, 17 de abril de 2026

EL TORO QUE SOÑO ALVARO NUÑEZ PARA UNA ANTOLOGIA DE MORANTE

 


Su concepción del toro es buscar la clase y pensar en el que se va aponer delante. Apasionado del toreo y habiendo toreado muchísimo en su casa sabe lo que busca y lo defiende con pasión. Admira a Morante. La tauromaquia del sevillano es la que inspiraba los sueños de Álvaro para que un día en Sevilla cuajara a un toro de su exclusiva creación para que el mejor artista de todos los tiempos le formara un lio de antología.

Y sucedió. Con esa dulzura, esa clase y esa nobleza solo Morante puede hacer una cumbre como la que se vivió ayer en la Maestranza. Morante fue otra vez Chicuelo, Joselito, El Gallo...

Un catalogo de suertes olvidadas. Pinturas al oleo para cualquier museo de arte. Carteles para un cortijo, una taberna hispalense o una exposición en el Museo del Prado. Ese toro permitía que el mas estudioso torero de todos los tiempos, pusiera sobre el albero lo absorbido durante años en su obsesión por rebuscar el toreo eterno.

Una exhibición de lidia total. De principio a fin, menos la espada ayer. El capote sublime, original con sorpresas añejas de hace un siglo. La silla en el albero. Los pares desiguales pero llenos de torería.

Y luego la muleta, donde ese toro fue programado para embestir noble, suave y dulce para las muñecas de Morante. Y para improvisar cosas bonitas en cada pase o remate. Originalidad, gracia, y sorpresa como un natural interminable enlazado con un pase cambiado precioso que nadie hizo jamás así. Y la composición, el trazo y la ejecución. Torear hasta con las cejas...

Camisas rotas, lágrimas por las mejillas, chillidos y sobrecogimiento general. La locura total se formó allí. Me acordé de Álvaro Núñez y su sueño. Que difícil es crear un toro para ese día para ese torero y para esa plaza. Algo casi imposible. Esfuerzo y sacrificio para defender una idea y mostrarla el día de autos en "su Sevilla". Un creación exclusiva con su sello. El toro que soñó le salió a Morante y en Sevilla. Ya se puede morir tranquilo porque lo de ayer ya es historia grande del toreo...

También hubo por allí uno de Guadalajara que hizo el toreo puro con la mano izquierda. Despacio, de verdad y rotundo. Ojo con Víctor Hernández porque empieza a oler a figura. Pero al lado del de la Puebla todos parecen pequeños. Es que es así. Todo ayer fue para Morante. Porque solo le quieren ver a él, porque el toreo eterno lo ha puesto de moda y porque el toreo es Morante de la Puebla.

No voy a entrar en mas juicios ni en otras ideas sobre el toro bravo; porque ayer no era el día de la lupa. Fue el día del Arte grande de un torero irrepetible que gusta hasta al que no quiere verlo.




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