lunes, 19 de octubre de 2020

JUAN ORTEGA BORDA LA MEJOR FAENA DEL AÑO

Juan Ortega bordó el toreo en Jaén, a 17 de Octubre. Por San Lucas firmó la mejor faena del año 2020. De las que se recordarán y se seguirán viendo en imágenes dentro de mucho tiempo.

Sencillamente fue una actuación sensacional. Desde el recibo capotero y el quite por chicuelinas de caricia y a cámara lenta. Un capote esplendoroso. Con la muleta dio un recital de ayudados por alto y por bajo, remates de trinchera y preciosos cambios por la espalda. En el toreo al natural se sublimó con lentos naturales largos, cadenciosos, rematados. Un primor ver volar la bamba de la muleta con sutilezas de muñecas y yemas de oro. Con la derecha lo mismo. Suerte cargada y medio pecho por delante. Pasándose cerca las embestidas. Dibujando círculos, rematando todo por detrás de una cadera cimbreante y torera. Toreando con el alma y el cuerpo. Los pases de pecho colosales. A la hombrera contraria. Toda la obra estuvo llena de gracia, empaque y acusada personalidad. 

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El toro de Victoriano del Rio fue extraordinario. Bravo, noble y repetidor. Con gran clase y como dicen ahora "ritmo y profundidad". Solo se puede torear así con un animal tan bueno. El toro fue premiado con la vuelta al ruedo.

Juan Ortega remató su grandiosa faena con una sincera estocada que le puso las dos orejas en la mano. La emoción desbordada y los gritos de "torero", "torero" inundaron los semivacios tendidos de Jaen.

Ortega cruzaba la plaza ensimismado, como un monje, con la tarde ya vencida. Su personalidad y su arte puro habian llenado la tarde y la triste temporada. Juan Ortega caminaba despacio, andando en torero. Del alma le sale todo lo que hace a los toros y eso llega al público. Sus muñecas son el tesoro que guarda para poner una plaza boca abajo. Su forma distinta de torear, su despaciosidad, lejos de las prisas, loas andares, la toreria, el trazo de lances y muletazos demuestran una personalidad diferente. Un torero de ARTE y PUREZA.

Lo cierto es que su faena fue soberbia y preciosa. Casi nadie puede torear así y poner a todos de acuerdo. Ortega no es torero para batallas, medio-toro o largas temporadas. Está claro que necesita un toro acorde para crear esos bellísimos carteles de toros. No esperen "delicatessen" en todos los toros. Pero vayan a verlo por si le sale un toro con clase y verán lo que es torear con arte y pureza.

Si esto no desaparece con los virus , los taurinos y los políticos tal vez podamos volver a sentir el toreo de Juan Ortega.






lunes, 5 de octubre de 2020

UN TRISTE Y FRIO ANIVERSARIO EN PUERTA VERDE.



 

Cae la tarde en los campos de "Puerta Verde"- El verano se ha marchado definitivamente y con él los calores y los secarrales herederos de una exuberante primavera. Las lluvias de este fresco otoño han tapizado de nuevo de verde las fresnedas y encinares. Los cielos entoldados y los colores ocres, amarillos y pardos empiezan a teñir las arboledas anunciando los dias cortos y los fríos de la serranía de Madrid.

Hoy es 4 de Octubre de 2020. Paseando por la finca en esta fecha se siente una emoción muy especial. Se cumplen exactamente hoy; 45 años de un suceso luctuoso que sucedió aquí. El desgraciado accidente mortal de Don Antonio Bienvenida. Aquel día la vaca "Conocida"de Amelia Pérez Tabernero en una embestida traicionera e inesperada desbarató la vida de un gran torero que había estado cuarenta años repartiendo torería y señorío a partes iguales por las plazas y por las calles que pisaba con inconfundible sello "Bienvenida".


Oscurece y enfría el cuerpo la anochecida. A estas mismas  horas de aquel día de Octubre de 1975 la familia y amigos que acudieron a aquel tentadero tan familiar e íntimo, arropaban con capotes el cuerpo inerte y partido de Antonio. La agradable jornada se tornó en tragedia. Tardaba en llegar la ambulancia que lo trasladó a Madrid para confirmar la suma e irreversible gravedad. A los tres días falleció el maestro.


Madrid le lloró y le paseó como a un Dios del toreo. Su féretro recorriendo el albero de las Ventas" su plaza", abarrotada de aficionados sobrecogió a todo el pueblo de la capital de España. Aquel día Madrid se volcó para devolver tanta entrega,torería y  lecciones dictadas en la cátedra. Antonio Bienvenida fue el torero que mas corridas estoqueó en Las Ventas. Doce puertas grandes, decenas de orejas, cornadas, éxitos, gestas, encerronas varias y también fracasos fueron el bagaje de una impresionante trayectoria en Las Ventas.


El destino quiso que una vaca desbaratara su dorado y merecido retiro de 1974. Ilusionado con los primeros pasos toreros de su sobrino Miguel como continuador de la saga, Antonio se quedó sin verlo. Fue un mazazo para esa adorable familia. Para el propio Miguel, para su hermano Angel Luis, para todos.

Cuatro décadas en activo y varias extremas unciones administradas " in articulo mortis" tras terribles cornadas no habían podido con él. Y el destino perverso le guardó un trágico e inesperado final. En un lugar que tantas tardes había sido testigo de su impecable empaque y su gracia torera. Cientos de tentaderos  impecablemente vestido con chaquetillas impolutas, zahones, relucientes botos y sombrero de ala ancha. Sin la presión del público, en la intimidad del campo y con una sonrisa siempre en la cara. Dicen los que lo vieron que daba gloria...



Se había retirado. Cuatro días antes había toreado un festival en Salamanca con Julio Robles y Juan José y tenia previsto otro al día siguiente en un pueblo de Avila. Los festivales y las causas benéficas en las que siempre fue el primero en participar seguían llenando su incansable pasión por torear. Pero aquella tarde de Puerta Verde todo se truncó para siempre.

En el silencio de un triste y olvidado aniversario; la placita de tientas guarda en secreto la última faena. Sus tejadillos y sus encalados muros fueron testigos de aquella desgracia.




Los recuerdos y la nostalgia invaden por igual en estos oscuros tiempos para el toreo. Pasear por esta magnífica dehesa te transporta a tiempos pasados cuando aquí pastaba una famosa ganadería de lidia y venían toreros de postín a tentar y acosar a caballo. Cien años pastando toros bravos en estos campos de El Escorial. La melancolía de tiempos mejores, de la torería andante, del estilo y el señorío de una estirpe irrepetible.

Cae la noche con su frio telón como aquel día de 1975.  El día que se truncó la vida de un gran señor y un gran torero; Don Antonio Bienvenida. 

Nada volvió a ser igual...